Crímenes de Lesa Humanidad y Seguridad Nacional

El pasado mes de junio la organización Open Society Foundations presentó un reporte (https://www.opensocietyfoundations.org/reports/undeniable-atrocities-confronting-crimes-against-humanity-mexico ) sobre la posible comisión de crímenes de lesa humanidad en México. El reporte aborda la situación de nuestro país desde una óptica jurídica para determinar si en México se han cometido estos crímenes. Subrayan los autores del reporte que “[m]ientras este análisis no cuestiona los méritos o idoneidad de una política pública para combatir al crimen organizado, o el derecho y obligación del Gobierno Mexicano de proteger a sus ciudadanos, si escruta la legalidad de los métodos mediante los cuales esa política ha sido implementada.”

Los crímenes de lesa humanidad son actos de violencia (tales como asesinatos, tortura, desaparición forzada, utilización de violencia sexual como medio de intimidación y destrucción de comunidades) llevados a cabo de forma generalizada y/o sistemática en contra de la población civil.

A partir del análisis realizado – que utiliza los criterios para determinar la existencia de crímenes de guerra o crímenes de lesa humanidad propuestos por la Corte Penal Internacional- el reporte concluye en México sí se han cometido crímenes de lesa humanidad, atribuibles tanto al Estado (por acción y omisión) como a grupos de criminales- principalmente “el cártel de los Zetas.

Esta conclusión no sorprende. Lo interesante del reporte es que concluye que se han cometido crímenes de lesa humanidad (en oposición a crímenes de guerra). Esto es significativo, porque se parte del postulado de que en México no hay- legalmente hablando- un conflicto interno, Esto es fundamental porque reconoce la legitimidad formal del accionar del Gobierno Mexicano en su combate al crimen organizado, al tiempo señala que ha habido abusos y omisiones en el ejercicio de la autoridad estatal que han derivado en la comisión de crímenes de lesa humanidad. Finalmente, enfatiza que el Poder Judicial ha sido incapaz de procesar de manera efectiva este tipo de casos.

Si bien, esto puede parecer bastante obvio es importante detenernos a considerar las implicaciones del reporte. Una de las principales obligaciones de cualquier Estado es la búsqueda de la seguridad de sus habitantes. Un gobierno que no es capaz de brindar seguridad pierde su razón de ser y puede provocar una crisis de legitimidad del Estado- sobre todo si la incapacidad de prevenir y sancionar se extiende durante de periodos largos de tiempo con gobiernos diferentes, como parece ser el caso de México con, por lo menos, las últimas tres administraciones presidenciales.

Lo que podemos deducir es que la crisis de derechos humanos en México poco a poco se está tornando en un problema de seguridad nacional, porque ante la incapacidad del Estado para cumplir con sus responsabilidades en materia de seguridad conforme a derecho, el Estado está perdiendo su razón de ser. Los números ofrecidos en el reporte son escalofriantes: en cuanto a tortura en los últimos 10 años hay 1884 investigaciones federales al respecto y solamente 12 procesos abiertos y 8 sentenciados por dicho delito; por lo que ve a las desapariciones forzadas tenemos 313 investigaciones y tan sólo 13 personas sentenciadas por dicho delito.

El hecho de que se haga énfasis en que el Poder Judicial auxiliado por el trabajo de las agencias de seguridad y persecución del delito del Gobierno (es decir, el aparato estatal) es incapaz de abatir la impunidad por sí mismo habla de la degradación del Estado no solo en los hechos, sino en el imaginario de la población. La aparición de grupos de autodefensa, la identificación de porciones significativas de la población con los grupos criminales antes que con las autoridades estatales y la incapacidad de procesar asuntos tales como el de Ayotzinapa deben encender los focos rojos.

Nos es mi afán ser alarmista, pero la situación del Estado Mexicano se asemeja a las condiciones que vivieron ciertos países durante la llamada Primavera Árabe. Si bien los contextos son diferentes- ya que en México existe una aparente democracia en ciernes y un nivel de desarrollo económico superior- hay similitudes que permiten considerar que la continuada deslegitimación del Estado mexicano, derivada de las violaciones sistemáticas y generalizadas de derechos humanos, puede verse aparejada con un fortalecimiento de grupos criminales y paramilitares que debiliten al aparato estatal hasta niveles críticos.

El Estado Mexicano en su conjunto- y particularmente el Gobierno Mexicano- no pueden seguir jugando a la política cuando de derechos humanos se trata. Es urgente, un asunto de seguridad nacional, que se acabe con la impunidad y se desarticulen inercias institucionales que permiten a actores estatales y no estatales incurrir en crímenes de lesa humanidad y permanecer sin castigo.

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Halloween y Derechos Humanos 2

Halloween y Derechos Humanos 2

 “No hay nada mas triste que un joven cínico por que es alguien que ha pasado de no saber nada a no creer en nada.” Maya Angelou

“Tenemos el arte para no caernos al fondo de la verdad.” Nietzsche

Una de las cosas que mas me preocupan como profesor de derechos humanos es que las generaciones más jóvenes parecen ser cada vez más cínicas. En efecto, no puedo evitar notar que creemos en menos ideas, sentimos poco y, lo que más me asusta, estamos perdiendo nuestra capacidad de sentir empatía con el sufrimiento ajeno.

Considero que como profesor universitario- particularmente profesor de materias que se refieren específicamente al dolor y sufrimiento humano- es mi responsabilidad enfrentar esto de alguna manera. En este marco el año pasado a propósito de la celebración del Halloween sugerí a mis estudiantes que se disfrazaran tratando de reflejar un derecho humano. Si lo hacían obtendrían 5 puntos sobre la calificación de un examen (aproximadamente 2 puntos sobre 100 de la calificación final). El resultado del año pasado se publico en este mismo blog. Dado el éxito del año pasado, decidí repetir el ejercicio. En esta ocasión solamente precisé a mis estudiantes que el disfraz tenía que ser de una “situación de derechos humanos”- entendiendo situación como un problema de derechos humanos complejo y de gran alcance que puede abarcar más de un derecho violado. Los estudiantes no tendrían solo que “disfrazarse” sino que tendrían que explicar la lógica de su disfraz al grupo: por qué eligieron tan situación de derechos humanos y qué aspecto buscan representar en su disfraz.

La idea de este ejercicio tiene tres ejes:

1) Sospecho que al poner a los estudiantes frente a un ejercicio que supone aborden una idea abstracta – o que puede ser abstracta para ellos: la violación de un derecho- y materializarla en sí mismos les será de utilidad para comprender y dimensionar de mejor manera el derecho representado: entender sus implicaciones, alcances e impacto en la vida real y concreta de seres humanos que son victimas de las violaciones de derechos humanos representadas de manera cotidiana en todo el mundo (en este mismo sentido, sospecho también que el derecho elegido de alguna manera es representación de su personalidad y posibles intereses profesionales, lo que en sí mismo es revelador y creo que tiene cierto valor pedagógico).

En este sentido, señala la filosofa italiana Michela Marzano:

“Representar un objeto no significa únicamente copiarlo o convertirlo en imagen, sino también darle un valor, animarlo; es designarlo como un ‘objeto particular’ atribuyéndole un sentido nuevo; es evocarlo, hacerlo aparecer, volverlo presente.”[i]

2) Por otro lado algo que me parece que es muy importante es fomentar en los estudiantes el desarrollo de sus capacidades creativas. Siento que con el uso de tecnologías de información creamos cada vez menos y reproducimos cada vez más. El verdadero aprendizaje es aquel que es digerido por la persona y reconstruido en un producto que incluya un sello personal de quien aprende. Este ejercicio de los disfraces- o representaciones- me parece que permite a los estudiantes hacer esto: imprimir su sello a una situación de derechos humanos al apropiarse de ella.

Siguiendo a Michela Marzano:

“La sensibilidad del autor es lo que define el marco y el contexto en el interior de los cuales se reproduce el objeto. También deja al espectador la libertad de mantener una distancia y de tomar posición con respecto al objeto representado; su relación con la imagen no está completamente limitada por lo que ve; su mirada puede deslizarse sobre ciertos detalles, retener otros, apropiarse de lo real representado, entrar en contacto con sus emociones y su subjetividad. De manera que la cosa, como tal, desaparece y empieza a formar parte de otra realidad, la que cada uno construye a su manera, según su sensibilidad, sus intereses, sus deseos y sus obsesiones.”[ii]

3) Finalmente, creo que una de las mejores formas de combatir el cinismo es “jugando”. Bill Watterson- afamado caricaturista estadounidense- dice que la mejor manera de resolver problemas es dejando a la mente jugar: fantasear con ideas, conceptos y soluciones imposibles hasta que da en el blanco.

Frente a una pesada narrativa social que nos invita a aceptar las cosas como son y a insertarnos en el sistema sin cuestionarlo creo que una aproximación lúdica a los derechos humanos nos puede permitir aligerar el problema de la narrativa social y a jugar con ideas y conceptos que, sin ser definitivos, sí nos permiten por lo menos a pensar de manera paralela.

Naturalmente, un riesgo de abordar asuntos tan delicados como las violaciones de derechos humanos desde una óptica lúdica es caer en la frivolidad. Pero creo que es un riesgo que bien vale correr. En el caso de enfrentar un toque de frivolidad o descuido en este ejercicio creo que habrá que atajarlo y abrir una discusión al respecto de la importancia de la empatía y la sensibilidad respecto del sufrimiento del otro.

En las dos ocasiones que he conducido este ejercicio esto debo reportar que no he enfrentado con instancias de frivolidad y, en cambio, sí he presenciado esfuerzos serios de los estudiantes y con una profundidad insospechada. Debo decir que he aprendido muchísimo (tal vez más que mis estudiantes) de este ejercicio.

A continuación, comparto el resultado de este año con mi interpretación y comentario de los disfraces/representaciones.

Violencia contra la Mujer

Esta es la situación de derechos humanos mas trabajada por mis alumnos este año. A lo largo del semestre he explorado mucho el tema de la violencia en contra de la mujer en clase a través de discusiones sobre asuntos que han surgido en las noticias y platicando sobre un estudio realizado en Inglaterra que compara lo manifestado por violadores tras su detención y por revistas pornográficas en su descripción de las mujeres.

REVISTA NEW YORK

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Uno de los temas comentados en clase fue precisamente la portada de la revista New York en la que se incluía a 35 mujeres que acusan al comediante estadounidense Bill Cosby de abusar sexualmente de ellas. En clase comentamos la importancia de la portada por el poder visibilizador que tenia en relación con la violencia en contra de las mujeres. Las estudiantes que participaron en este disfraz señalaron que el 86% de las mujeres en México sufren algún tipo de intimidación que puede derivar en violencia y que el 38% de las mujeres en México sufren algún tipo de acoso en el ámbito de sus comunidades inmediatas (familia, amigos, trabajo escuela, etc.).

VIOLENCIA EN COMUNIDADES INMEDIATAS

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En consonancia con lo anterior, dos alumnos decidieron representar la violencia de la que son victimas muchísimas mujeres en el marco de sus matrimonios y comunidades inmediatas. Al destacaron los estudiantes al describir el disfraz que les pareció importante materializar esto en un disfraz ya que este tipo de violencia contra la mujer es de las mas extendidas al tiempo que es de las mas silenciadas. Asimismo destacaron que este tipo de violencia no se circunscribe a grupo étnico o social en específico sino que es generalizada.

VIOLENCIA SILENCIADA

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Vinculado con lo anterior, estas dos alumnas decidieron representar la violencia en contra de las mujeres como un asunto de dos caras- por un lado la faceta privada en donde los golpes y las cicatrices están a flor de piel (lado derecho de su rostro) y por otro lado la esfera pública en donde las heridas están escondidas y si salen a la luz, son justificadas y racionalizadas- en ocasiones incluso por las propias mujeres lo que va generando espirales de violencia que perpetúan la victimización de las mujeres.

El punto en la palma de la mano hace referencia a una campaña denominada “Black Dot Campaign” que pretendía combatir la violencia en contra de la mujer a partir de su visibilización mediante el uso de un punto negro por parte de victimas de violencia doméstica para que éstas pudieran ser apoyadas por sus comunidades. Detalles de esa campaña pueden ser encontrados aquí.

VIOLENCIA ESTRUCTURAL

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En este caso el estudiante representa a un Árabe Saudí que se opone a que las mujeres manejan. Esta es una muy buena caricatura de los mecanismos de opresión que se implementan en una sociedad que, si bien pueden no ser necesariamente agresivos, si limitan la libertad de las mujeres. El caso de Arabia Saudita es bastante claro: esta prohibido a las mujeres manejar.

Así, se subraya la existencia de una serie de violaciones que podemos aprender a tolerar pero que de alguna manera limitan la capacidad de las personas para ser plenamente libres en un verdadero estado de derecho.

Una cosa que me aprecio interesante es que en su explicación el estudiante señaló que ha habido avances importantes en Arabia Saudita- particularmente el reconocimiento al voto de las mujeres- pero que aun hay mucho por hacer. Esto me parece positivo por que revela una visión que no es dogmática y con una relevante sensibilidad para el matiz.

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EL ÁRBOL DE LA VIDA

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De todos los disfraces de este año este es el que más cautivo mi atención. Supone una representación de una mujer africana que vive en un contexto social en el cual la mutilación genital femenina es aceptada y en el cual la violencia sexual es utilizada como herramienta de guerra.

a idea del disfraz es reflejar el impacto que tiene la violencia en contra de la mujer tanto el la persona como el impacto social que ésta puede tener. La idea general es mostrar como el “árbol de la vida” tiene sus raíces en los genitales de la mujer y subrayar que cada acto de violencia cometido en contra de una mujer es un ataque al árbol de la vida, cada mutilación disminuye la vida en un tanto. La consecuencia lógica de esta representación es que si no acotamos y acabamos con la violencia en contra de las mujeres- particularmente la violencia sexual- terminaremos por acabar con la vida misma.

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Libertad de Expresión

Este es otra situación que fue abordada de varias maneras en esta ocasión. Si bien es un tema del que no hemos hablado tanto a lo largo del semestre, ha estado presente de manera constante dada la situación en México – particularmente el asesinato del fotoperiodista Rubén Espinosa y la reciente sesión de audiencias de la CIDH.

LIBERTAD DE EXPRESIÓN LIMITADA

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En este caso se destaca el uso de la censura como medio para silenciar el disiento y como este problema se destaca no solamente en México sino que es un tema recurrente en el Mecanismo de Evaluación Periódica Universal que México ha tenido que sustentar en un par de ocasiones ante el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

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MATAR LA VERDAD

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Volvemos al problema de la censura- en este caso en la peor de sus expresiones: el asesinato de periodistas. El alumno destacó en su descripción del disfraz que una sociedad sin libertad de expresión es una sociedad que no puede tomar decisiones adecuadas. En este sentido, se señala claramente la percepción de una estrategia gubernamental de silenciamiento que va aparejada a una denuncia contundente: “No se mata la verdad matando periodistas”.

La escalofriante pregunta que me queda es: Si la verdad no se mata matando periodistas, ¿entonces cómo? Es decir, creo que en el régimen actual la idea no es matar periodistas, sino acabar con la verdad. Este es un problema que debe preocuparnos a todos.

MUTISMO SENSORIAL

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Este disfraz no se refiere tanto a la libertad de expresión específicamente como derecho de manifestar ideas, sino que aborda la idea de la libertad de expresión como una experiencia de vida que trasciende manifestar ideas y recibir información.

Esta representación busca manifestar que en México esta prohibido ver, probar, sentir o escuchar y que esto es un producto cultural que surge de una educación que se deriva de un orden estamental en el cual el padre es el jefe y la madre es un agente pasivo en la relación social. Un aspecto muy interesante de esta aproximación es que, si bien, la alumna no lo manifestó de manera explicita, hay un fuerte contexto de discriminación de genero en la administración de la libertad de expresión como experiencia en México. A las mujeres no les está permitido sentir y expresar tanto como a los hombres.

Desde una óptica visual, me impresionó mucho la palabra “prohibido” regada por el cuerpo de una persona. Es impactante considerar que el cuerpo como experiencia puede estar vetado para algunos. No pude evitar pensar en las memorias de muerte de Christopher Hitchens quien, en sus últimas horas, escribe que justo en los momentos finales de su vida cobró conciencia de que no “se tiene” un cuerpo, sino que “se es un cuerpo”. Prohibir al cuerpo es, por lo tanto, prohibir a la persona.

“Fue el Estado”

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Estos tres disfraces lo uno en una misma narrativa por que se refieren a exactamente los mismo: violaciones graves de derechos humanos que de alguna manera ú otra son imputables al Estado. Particularmente las dos primeras imágenes se refieren a individuos sin descripción que han sido torturados y desaparecidos sin que nosotros notemos su ausencia. O si la notamos, queda en eso- en ausencia sin consecuencia alguna. En cierta manera se insinúa que después del gesto de anonimia absoluta que implica la capucha en la cabeza lo que sigue es aparecer en una fosa común.

En el caso del tercer disfraz la imagen no puede ser mas escalofriante por lo sencilla que es: el instrumento para la violación de derechos humanos es el agente del ministerio público, es el funcionario de gobierno que consiente con las violaciones y que, incluso, las promueve con el fin de obtener “información”. El planteamiento es tan claro como preocupante: quien en teoría se encarga de garantizar, proteger y promover derechos humanos es el primero en la línea del abuso de poder y violación de derechos.

La sociedad como artífice de violaciones de derechos humanos

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En el caso de estos dos disfraces se presenta dos situaciones completamente diferentes: por un lado tenemos la representación de Petra László la periodista Húngara que fue grabada poniendo zancadillas a refugiados sirios. Por el otro lado esta la representación de un migrante- imagen que se ha vuelto ubicua en los semáforos de la ciudad de Guadalajara.

Lo interesante de estas dos representaciones fue que los estudiantes al explicar la motivación de su disfraz hicieron énfasis en la indiferencia que existe en la sociedad frente al sufrimiento humano y como esto profundiza las violaciones de derechos humanos. En este sentido es importante notar como se hace un llamado a dejar de culpar al Estado como el único culpable de la existencia de violaciones de derechos humanos. El proceso para acabar con las violaciones de derechos humanos empieza por que nosotros volvamos hagamos conscientes del problema y trabajemos por reconstruir el tejido comunitario y por reconocernos en el otro- es decir, debemos empezar por reconocer en todos la dignidad inherente por el simple hecho de ser.

Derecho a la vida- No al aborto

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Un asunto del que hemos hablado mucho en clase tiene que ver la existencia o no a un derecho al aborto. En este caso los alumnos adoptan una postura contraria al aborto privilegiando el derecho a la vida del bebé. Lo interesante, independientemente de la postura que se pueda adoptar tiene que ver con la necesidad de tener un debate serio en torno al tema.

Algo que hemos platicado en clase tiene que ver con el simplismo con el que muchas veces se aborda el debate del aborto. La dicotomía “colonizadores de úteros” vis-à-vis “asesinos de bebés” no deja margen de acción para discutir acerca del aborto como una consecuencia de un patrón de violencia.

Apatridia

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En este caso, se destaca una de las realidades más complejas a las que nos enfrentamos hoy en día: el caso de las personas que, para el sistema legal, no existen. Este es un problema creciente en el mundo- señala la alumna que según ACNUR hay alrededor de 12,000,000 millones de apátridas en el mundo. Algo que se destaca es que la apatridia es una violación que es el predicado de una serie de violaciones que se van encadenando hasta dejar a la persona en un absoluto estado de indefensión, tal y como destaca en el disfraz: tú no existes.

Derecho a la Salud

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A partir de la representación de un médico se pretende destacar la importancia de la salud. Sobretodo en un país como México que, de alguna manera empieza a transitar hacía un estado en materia de salud en dónde las principales enfermedades no se derivan necesariamente de la pobreza, sino que son males crónicos con los cuales los ciudadanos deben cargar de manera ocasional- tales como la diabetes, el sobrepeso/obesidad, males renales entre otros- que requieren de una decidida intervención del Estado. Se señala que aún queda mucho por hacer, sobre todo en materia de cobertura.

Derecho a la Vivienda

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En esta representación se pretende ilustrar que los derechos humanos – particularmente el derecho a la vivienda- no se garantizan con gastos masivos de gobierno en ciertas políticas públicas, en este caso, casas de INFONAVIT. Lo que se pretende señalar es que el gasto debe de hacerse con una perspectiva de derechos humanos que de verdad busque proveer a la persona de un espacio para l libre desarrollo de su personalidad y de su privacidad.

Destaca en particular dos situaciones relacionadas con las viviendas llamadas “de interés social” en México que son preocupantes en términos de derechos humanos:

  1. El INFONAVIT establece un estándar de construcción de 40 metros cuadrados- espacio en donde debe haber concina, dos habitaciones, baño áreas comunes y de esparcimiento. Difícilmente en un espacio tan pequeño se puede dar una vida normal, en donde las personas gocen de momentos de privacidad y de solaz sin sentirse atiborradas.
  2. Regularmente las viviendas de interés social se construyen en las periferias de las ciudades, en un estado francamente decadente- muchas veces ni siquiera cuentan con servicios básicos como agua y electricidad.

Esto hace que la protección del derecho a la vivienda sea precario, y por ende, otros derechos se pueden ver vulnerados

Este es el resultado del ejercicio de este año. Me parece que ha sido un ejercicio positivo que ha ayudado a los estudiantes a apropiarse de una situación y moldearla para expresarla en sus términos.

[i] MARZANO, Michela, “La Muerte Como Espectáculo”, pg. 65. Ed. Tusquets, 2010.

[ii] Id.

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MORIR POR AMOR= RACIONALIZAR LA VIOLENCIA EN CONTRA DE LA MUJER

El pasado mes de julio en esta ciudad un joven de 18 años asesinó a la mujer de quién estaba enamorado porque ella no quiso ser su novia. En ese momento todos nos preguntamos cómo era eso posible. Matar a una mujer, a una persona, por una razón tan fútil nos parecía ridículo, impensable, imposible. El crimen pareció detener la atención de los habitantes de esta ciudad por unos días pero después la noticia pasó y, mayoritariamente se olvidó.

Y a ese “¿por qué?” el día de hoy (19/10/2015) el diario Mural da una respuesta. Tal vez de manera involuntaria, pero la explicación de este lamentable suceso viene incluida en una columna de Juan García de Quevedo titulada “Morir por Amor”.

En su nefasta pieza, el autor manifiesta que cuando un hombre es engañado por su amada “Siempre he pensado que los más racional es que el ofendido mate a la mujer infiel o a los dos.” En ese orden, primero a la mujer y después, si le place, al amante. Pero en primera instancia a la mujer- ella es la que se va sí o sí. Insiste el autor en señalar que “[…] esto que acabo de describir implica de hecho un acto de reflexión: me casé con la mujer equivocada, era una mala mujer, se fue a la cama con cualquier imbécil y por tanto no vale nada […]” (énfasis añadido).

Nótese de nueva cuenta: quien no vale nada no es el amante masculino, es la mujer. Es ella la mala mujer. Supongo que el hombre sonsacador en la mente de nuestro columnista es un gran conquistador que le ganó la partida al engañado o algo por el estilo- porque la mala, la mala, es la mujer.

Para cerrar con broche de oro, señala el columnista que “el que mata y se mata es una especie de Romeo, con la diferencia que no es el destino tramposo el que rompe ese pacto de amor. Estos a los que me refiero son los Romeos con mala estrella, Romeos equivocados en su elección, Romeos que amaron a quien no debería amar y esa equivocación hizo de su vida algo inútil como el infierno.” El último párrafo, en tono de reproche: “Aquí en México, hasta donde sé, se mata al hombre, se huye y se piensa y se cree que se hizo justicia.”

Sí, como usted lo lee- la dignidad de la mujer no vale nada frente al orgullo herido del hombre, más vale que ella muera asesinada por haber sido amada sin que eso debiera suceder que siga viviendo e infamando la vanidad masculina (con su sexualidad) liberada de la relación matrimonial. Para hacer justicia quien debe morir es la mujer, no el amante masculino. Es ella el pecado. Es ella lo impuro. Es ella quien es desechable.

Cuando uno lee este tipo de columnas no es difícil entender por qué la violencia contra la mujer está desatada en nuestra comunidad. Hombres que plantean que “ser hombre de verdad” es matar a esa que te pone el cuerno, mala mujer, son (¿somos?) quienes hemos perpetuado la violencia en contra de la mujer que está corroyendo por dentro a nuestra comunidad. A la luz de esto, el asesinato del pasado julio (y tantos otros) cobra sentido: son acciones lógicas, positivamente sancionadas por una cultura misógina que rechaza la idea de dignidad de la mujer, porque ellas- las potencialmente malas mujeres- son posesiones, son objetos con los que se juega, con los que se disfruta y en caso de ser necesario, se desechan.

Es momento de decir basta. Basta ya de estas sandeces. Debemos entender que las mujeres no son propiedad de los hombres. Debemos entender que la dignidad de cada una de las mujeres de este mundo no vale más ni menos que la dignidad (o la vanidad de seductor) de cualquier hombre. Somos iguales en derechos y obligaciones. El primero de ambos es el respeto/reconocimiento de la dignidad.

Todos los hombres debemos preguntarnos si nos gustaría que a las mujeres de nuestra vida- nuestras madres, abuelas, hermanas, novias, esposas, hijas, nietas- fueran tratadas con el romántico desdén con el que Juan García de Quevedo trata a las “malas mujeres”. Es momento de entender que esta actitud de desprecio es un corrosivo veneno que está acabando con nuestra comunidad.

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Informe GIEI: México en Decadencia

El día de ayer el informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes establecido por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para investigar el caso Ayotzinapa en México vino a confirmar lo que de alguna manera se sospechaba: que el trabajo de la PGR en el caso Ayotzinapa ha sido deficiente (por decir lo menos).
Para poder dimensionar de manera adecuada este informe me parece que hay dos ángulos que debemos considerar. Por un lado, la perspectiva política en el manejo del caso Ayotzinapa. Por el otro lado, el valor que tiene la idea de los derechos humanos en nuestro país (pensando los derechos humanos en clave de dignidad humana).
En primer lugar- y respecto del ángulo político del manejo de la crisis los mexicanos debemos de preocuparnos. Desde el primer momento la administración presidencial ha tratado de insular al Presidente. Ha sido tal el esfuerzo de “proteger” al Presidente que Enrique Peña Nieto en escasas ocasiones ha mencionado la palabra “Ayotzinapa”. Ha sido más importante mantener al primer mandatario libre de mancha que resolver el problema. Y lo peor: esta estrategia ha resultado hasta ahora un éxito rotundo. El Presidente se ha visto más preocupado por la “casa blanca”, por la fuga del Chapo o por aclarar la orientación de sus calcetinos que por los estudiantes desaparecidos (en los primeros tres casos ofreciendo explicaciones, mientras que en el último apenas ha abordado el asunto).
Sin embargo, los infructuosos esfuerzos por reducir la visibilidad del problema al máximo posible- descartando en un principio que fuera un asunto relevante y, posteriormente, la clausura de la investigación de manera acelerada ha generado un problema que no es menor. El resultado de estos esfuerzos ha sido la infame “verdad histórica” del entonces Procurador Jesús Murillo Karam que no solamente ha dado un golpe de muerte a la credibilidad de las instituciones, sino que han reducido a la Presidencia a una ventanilla de asuntos positivos. De tanto proteger al Presidente, se está acabando con la Presidencia. Enrique Peña Nieto parece olvidar que a quien elegimos los mexicanos fue a él, no a sus subordinados y a quien volteamos para encontrar liderazgo es a él, no a sus subordinados.
En segundo lugar, se está evidenciando el vacío en materia de cultura de protección y garantía de derechos humanos que enfrentamos en México. Esta cultura no puede ser calificada más qué de una cultura decadente.
El historiador francés Jacques Barzun señalaba que para identificar si una cultura se encontraba en decadencia un historiador tenía que encontrar “Una abierta confesión de malestar, por la búsqueda en todas direcciones de nuevos artículos de fe […] Cuando la gente acepta la futilidad y el absurdo como normal, la cultura es decadente. El término no es un insulto; es una etiqueta técnica. Una cultura decadente ofrece oportunidades principalmente al satirista…” .
El día de ayer en su conferencia de prensa la Procuradora Arely Gómez apenas mencionó el tema de derechos humanos. Abordó el asunto de Ayotzinapa como si hubiese sido un delito cualquiera de los que pasan muchos en México (tristemente lo es). Pero el lenguaje sencillo, inocuo, alejado de cualquier relación con lo infamante de las violaciones cometidas hace casi un año en Iguala no corresponde con la realidad. El gobierno se encuentra cómodo abordando graves- gravísimas- violaciones de derechos humanos como si fueran simples hechos comunes. E insisto- esta vez sin paréntesis- son hechos comunes, pasan a diario en México. Y eso parece no quedar registrado en nosotros, los mexicanos. Insistimos en tomar cada una de estas masacres como su fueran un asalto más o un desastre natural inevitable. El gobierno, los narcotraficantes, nos han tomado la medida. Como muestra un botón: en la infructuosa búsqueda de los normalistas después de la masacre se encontraron ¿10, 20, 30? fosas comunes en los alrededores de Iguala y no hemos pasado de hablar de los 43- esos muertos con rostro- a los otros cientos de muertos sin rostro que se encontraron y quedaron tan solo como nota contextual de la búsqueda de los normalistas. Es decir, como alerta Barzun, en México aceptamos la futilidad y el absurdo como algo normal.
Pero no solo eso. Hemos empezado a dejar de creer en los derechos humanos. Buscamos soluciones en otros lados. Por ejemplo, cuando los padres de los normalistas, en la justa expresión de su ira y desazón ante la ausencia de respuestas, pedían que se cancelaran los comicios en el estado de Guerrero mostraban que han dejado de creer en los derechos de los demás. La violencia que se ha presentado por parte de los propios normalistas en algunas de las manifestaciones posteriores a la desaparición- que escaló al grado de impactar un autobús contra la reja de un cuartel militar- muestra que los derechos humanos no son el horizonte que guía el actuar. Otro ejemplo: Una connotada profesora de la universidad en la que trabajo llegó incluso a sugerir (desde una perspectiva sociológica, según justifica) que la violencia que pudieran ejercer los normalistas en sus manifestaciones estaba justificada como consecuencia de la violencia de la que ellos eran víctimas. Es decir, estamos dejando de oponer los derechos humanos a la violencia. Empezamos a justificar la violencia que se ejerce contra la violencia y esto- en términos de Barzun- nos está acercando peligrosamente al barbarismo.

El gran fracaso de esta administración que prometió “Mover a México” es que en el afán de proteger al presidente- la persona- radica en que no solamente no se está moviendo al país a ningún lado, sino que uno de los avances más significativos que habíamos ido construyendo como sociedad- la cultura de los derechos humanos- se está degradando por la ausencia de liderazgo de quien los mexicanos elegimos precisamente para eso, para ser líder.
Sin duda el informe debe ser la piedra de toque para exigir justicia en el caso Ayotzinapa. Pero me parece que puede servir para mucho más- tiene que ser una herramienta para que los mexicanos exijamos a nuestro Presidente- la persona y la institución- empiece a actuar como tal. No basta con “girar instrucciones”. El Presidente debe dar la cara. Debe explicar el fiasco de la investigación de la PGR. Y, más importante aún, debe abandonar el lenguaje de “los lamentables hechos”, de “esos actos que indignan a los mexicanos” y empezar a hablar de las graves violaciones a derechos humanos perpetradas por narcotraficantes y agentes del Estado.

*Originalmente publicado en http://www.politeius.com

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Zugzwang

En días pasados el Comité Contra las Desapariciones Forzadas de la ONU emitió su reporte final sobre el examen que se realizó al Estado Mexicano en el marco de sus obligaciones establecidas en la Convención Internacional sobre la Protección de todas las Personas en Contra de la Desaparición Forzada. La reacción del gobierno Mexicano consistió en la emisión un escueto comunicado conjunto de SEGOB y SRE, que plantea:

“Las recomendaciones emitidas por el Comité no reflejan adecuadamente la información presentada por México ni aportan elementos adicionales que refuercen las acciones y compromisos que se llevan a cabo para solventar los retos mencionados. Tal como lo acreditó ante el Comité, México tiene el firme compromiso de redoblar los esfuerzos dirigidos a transformar la forma en que se conciben, reconocen y aplican los principios que deben regular la prevención, investigación y búsqueda de personas desaparecidas, a fin de asegurar el cumplimiento de los fines que persigue la Convención.” (Énfasis añadido)

Al respecto, me parece que, independientemente si uno está de acuerdo o no con las observaciones del Comité, la Administración del Presidente Peña Nieto ha cometido un error. Desde el mes de octubre pasado, y producto de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, el Gobierno Federal ha visto mermada su legitimidad de manera creciente y constante. Si a esto le sumamos (no en orden de importancia) el dólar cada vez más caro, los precios del petróleo cada vez más bajos que ponen en riesgo la economía, los escándalos derivados de presuntos conflictos de interés y el reciente pleito con los padres de los referidos normalistas y los peritos argentinos por la “verdad histórica”, la situación no se ve que pueda mejorar pronto. El gobierno necesita urgentemente una bocanada de aire fresco que le permita mostrar a la ciudadanía una cara distinta, amable y accesible que le ayude a recuperar algo de credibilidad. Regalar televisores no va a cumplir esa tarea.

La comparecencia ante el Comité contra las Desapariciones Forzadas era una oportunidad para el gobierno Mexicano para reconstruir algo de legitimidad perdida y para que el Estado Mexicano avanzara en la reconfiguración de nuestro tejido social. Una oportunidad que, me parece, se desaprovechó.

Me explico.

Los derechos humanos no solamente son estándares mínimos para conducir nuestras relaciones sociales con respeto por la dignidad de los demás. También son herramientas políticas que (aunque sea políticamente incorrecto decirlo) pueden (¿deben?) ser utilizadas como elementos de legitimación para una administración gubernamental. En este caso, una actitud circunspecta por parte del gobierno mexicano, que reflejara un mínimo de sensibilidad, reconocimiento de las fallas, errores y abusos cometidos, una apertura mínima a los familiares de las personas desaparecidas habría logrado ayudar bastante para mejorar la imagen de la administración y su presencia ante la sociedad.

Desgraciadamente, de nueva cuenta el gobierno perderá la lucha por la narrativa. Una vez más los padres de los normalistas, las organizaciones de la sociedad civil que exigen respeto a los derechos humanos y los elementos “desestabilizadores” de los que habla el Presidente utilizaran la coyuntura, en ese caso la negativa del Gobierno a reconocer y aceptar las observaciones del Comité, para deslegitimar al gobierno y debilitar aún más a la administración.

Y digo desgraciadamente no porque me moleste que se denuncien los abusos de derechos humanos – todo lo contrario- sino porque a nadie conviene tener un gobierno que no goza de legitimidad entre los electores. Para que las acciones gubernamentales funcionen debe existir una cierta relación de confianza entre población y gobierno, cosa que en el caso mexicano cada vez es más difícil encontrar. Un discurso oficial en materia de derechos humanos, bien articulado y sustentado en acciones reales, ayudaría para reconstruir esa confianza.

Es importante aclarar que no se trata de que el Presidente o sus subordinados digan lo correcto- prometan respetar, promover proteger y garantizar derechos humanos- sin que haya un eco en la acción gubernamental. No pretendo promover una utilización artificiosa y tramposa del discurso de los derechos humanos para obtener fines políticos. De lo que se trata es que el Gobierno Mexicano cumpla con sus obligaciones en materia de derechos humanos de manera más evidente y efectiva con miras a obtener un cierto grado de legitimidad política que le dé un margen de acción para desplegar su proyecto político.

Y ahí es donde me parece que está el problema. La administración de Peña Nieto- y me atrevo a decir que el grueso de la clase política de nuestro país independientemente de partidos políticos- se encuentran en una posición similar a aquella definida como “zugzwang” en el ajedrez, consistente en que es turno de mover para un jugador pero, no obstante cómo y qué mueva, su posición empeorará.

La percepción vertical del ejercicio de gobierno que parece privilegiarse en esta administración se encuentra en confrontación directa con una lógica de derechos humanos por que éstos, por definición, son redistribuidores de poder- tienden a reposicionar a los individuos y a los grupos vulnerables frente a las autoridades y los poderosos en una sociedad. Incluir un frente de derechos humanos en el accionar diario significaría que el gobierno federal perdería poder y eso parece ser contrario al “ADN político” de esta administración. Para Enrique Peña Nieto reunirse con las víctimas de violaciones a derechos humanos en un foro público y relativamente sustancioso, como lo hizo Felipe Calderón en su momento, parece imposible. Eso significaría otorgarle a las víctimas una precedencia sobre el Presidente que hace corto circuito con una idea de autoridad bastante rígida (no perdamos de vista que a cinco meses de la desaparición de los 43 el Presidente no ha visitado Iguala).

Pero por otra parte, continuar en el camino que se está transitando solamente debilitará aún más al Gobierno Federal- tanto a la administración presente como a las instituciones mismas. Si bien no hemos llegado a un punto crítico en el cual el ejercicio del gobierno en México sea inviable- me parece que aún estamos muy lejos de ello- como comunidad sí nos estamos ubicando en una posición en la cual la distancia entre autoridades y ciudadanos es lo suficientemente amplia como para obstaculizar el correcto funcionamiento de la sociedad. Como ejemplo consideremos a los grupos de manifestantes que utilizan cualquier bandera, causa o pretexto para un día sí y otro también buscan bloquear vías de comunicación y espacios públicos dentro y fuera del Distrito Federal con el objeto de reclamar privilegios que no necesariamente le son otorgados a todos los mexicanos- y dado el desprestigio del gobierno para muchos es mucho más sencillo criticar al gobierno y pasarle el costo político que hacerlo en contra de aquellos manifestantes que pisotean los derechos de terceros tanto como lo hace el Gobierno.

Así, con el Gobierno en zugzwang, parece que nos dirigimos a la inmovilidad. Con una situación económica y en materia de seguridad tan delicada me parece sumamente irresponsable que la Administración de Peña Nieto no intente, siquiera para cambiar la inercia, bajar la cabeza y aceptar que las cosas en este país, en materia de desapariciones forzadas y muchas otras cosas, no andan del todo bien. Ya lo decía Enrique Krauze en otro contexto: una disculpa ayudaría mucho al Presidente y a su Administración.

Un jugador de ajedrez en zugzwang siempre tiene la chapucera, berrinchuda y triste opción de tirar el tablero y así materialmente terminar con el juego sin haber hecho el movimiento debilitante. El Gobierno Federal no tiene esa opción. Tiene que mover.

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Halloween y Derechos Humanos

“Imagination is more important than knowledge. For knowledge is limited to all we now know and understand, while imagination embraces the entire world, and all there ever will be to know and understand.”

-Albert Einstein

En el marco de mi clase de “Derechos Humanos en la Política Internacional” impartida a estudiantes de la licenciatura en relaciones internacionales invité a mis alumnos a que, con el pretexto de halloween, se disfrazaran de un derecho humano. La encomienda era que no se podían disfrazar de algún personaje relevante ni representar a una institución internacional que defiende o protege derechos humanos, sino que tenían que representar en sus disfraces a un derechos humano en particular.  El ejercicio era voluntario.

El objeto era provocar que  los estudiantes usarán su imaginación para encontrar formas de expresar la sustancia y significado de un derecho humano en una forma personal- lo que, idealmente, requeriría que digirieran el contenido del derecho representado.

A continuación presento los resultados de este ejercicio que, para mí, fue un éxito. Me parece que los estudiantes no solamente representaron un derecho humano, sino que se apropiaron del derecho representado y le imprimieron su personalidad y su forma de entender el mundo.

LIBERTAD DE EXPRESIÓN

Libertad de Expresión- Snapchat
Libertad de Expresión- Snapchat

En este caso la estudiante pretendió representar el ejercicio de la libertad de expresión a través de las redes sociales- como medios para la libre difusión de ideas- vía la materialización de una imagen de la red social “Snapchat”.

LIBERTAD DE EXPRESIÓN SEXUAL/AUTONOMÍA CORPORAL

Libertad de Expresión sobre Sexualidad
Libertad de Expresión sobre Sexualidad

Al momento de explicar su disfraz manifestaron que las mujeres deben de contar con el derecho a vestirse como ellas lo deseen sin que se les discrimine o denoste por mostrar partes de su cuerpo porque “provocan” a los hombres. En este sentido, subrayaron la urgente necesidad de acabar con la opresión masculina que descalifica a las mujeres que se visten de cierta manera.

LIBERTAD DE CULTO

Libertad de Culto
Libertad de Culto

Los estudiantes pretendieron- en grupo- manifestar la importancia de la libertad para elegir libremente la religión y/o culto que desean practicar y la urgencia de permitir el ejercicio de dicha creencia de manera pública. Manifestar que la libertad de cultos debe transcender a la mera tolerancia religiosa y que se debe de buscar un modelo que permita la libre interacción entre personas de creencias religiosas sin que éstas sean un factor de rechazo o discriminación.

LIBERTAD DE EXPRESIÓN Y PRENSA

Libertad de Expresión y Prensa
Libertad de Expresión y Prensa

A través de su disfraz la estudiante pretendió mostrar como en México se ha venido limitando la libertad de prensa a través de ejecuciones y desapariciones de periodistas- particularmente en contra de las mujeres como Lydia Cacho. El cartel que porta en la mano dice: “soy mujer, soy periodista, soy mexicana”

DERECHO DE ACCESO A LA INFORMACIÓN

Derecho de Acceso a la Información
Derecho de Acceso a la Información

A través de su disfraz pretendió manifestar que la información a la que tenemos acceso la mayoría de los mexicanos es de baja calidad ya sea por la censura gubernamental o porque, como lo muestra el disfraz, la integridad y calidad del trabajo periodístico en México está hecho jirones. En este sentido, en cierta manera, este disfraz hace eco de la idea del anterior respecto de las limitaciones que hay en nuestro país para tener una prensa verdaderamente libre.

DERECHO DE LAS MUJERES A UNA VIDA LIBRE DE VIOLENCIA (Mi favorito)

Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia
Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia

A través de este disfraz pretendió subrayar la prevalencia de la violencia en contra de una parte significativa de las mujeres en nuestro país. En la fotografía no se aprecia de manera clara, pero cada papel que tiene colgado en el lado derecho del cuerpo cuenta con una cifra relacionada con la violencia en contra de las mujeres. Las cifras son las siguientes:

“Violencia emocional. 4 de cada 10 mujeres en México (43.1%) han sido humilladas, menospreciadas, encerradas, les han destruido sus cosas o del hogar, vigiladas, amenazadas con irse la pareja, correrlas de la casa o quitarle a sus hijos, amenazadas con algún arma o con matarlas o matarse la pareja.

Violencia económica. 2 de cada 10 mujeres en México (24.5%) han recibido reclamos por parte de su pareja por la forma en que gasta el dinero, les han prohibido trabajar o estudiar, o les han quitado dinero o bienes (terrenos, propiedades, etc.)

Violencia física. a 14 de cada 100 mujeres en México (14.0%) su pareja ha golpeado, amarrado, pateado, tratado de ahorcar o asfixiar, o agredido con un arma.

Violencia sexual. A 7 de cada 100 (7.3%) les han exigido o las han obligado a tener relaciones sexuales sus propias parejas, sin que ellas quieran, o las han obligado a hacer cosas que no les gustan.

6 de cada 10 personas consideran que la inseguridad es su mayor preocupación.

26,037 homicidios registrados en México en 2012.

De 2006 a 2012 han aumentado 40% los feminicidios.

6.4 mujeres son asesinadas cada día en México.

En lo que va de 2014 han muerto 4,077 migrantes en todo el mundo.”

DERECHO DE IGUALDAD/DERECHO AL TRABAJO/DERECHO A NO SER DISCRIMINADO (PARTICULARMENTE PARA PERSONAS CON DISCAPACIDAD)

Derecho a la Igualdad
Derecho a la Igualdad

A través del disfraz pretendió evidenciar la discriminación laboral que existe en México en contra de las personas que sufren de alguna discapacidad. Resaltó la importancia de generar oportunidades iguales para todos sin importar la condición física o de cualquier otra naturaleza de las personas.

EN SENTIDO NEGATIVO- LA POBREZA COMO VIOLACIÓN DE MÚLTIPLES DERECHOS HUMANOS

Pobreza como violación de multiples derechos
Pobreza como violación de multiples derechos

El disfraz fue acompañado de la siguiente narrativa:

“Hola, soy María Catalina y tengo 9 años. Estoy representando a los niños que vivimos en las calles de Guadalajara, niños sin hogar, sin familia. Nuestra familia somos nosotros mismos. ¿El derecho humano que represento? La vida digna, derecho a una familia, el derecho a la educación. No tengo memorias de haber contado con ninguno de estos. ¿Ven esta caja de dulces? Tengo que venderlos todos para que me den unas migajas de pan, un poco de agua. Sueño con el día en que pueda tomar leche, un pan dulce. Esta caja de dulces debería ser sustituida por un libro, tengo ganas de aprender a leer y escribir, pero parece que en este país, para niños como yo, eso es imposible. Me tienen amenazada, los narcotraficantes me utilizan como informante, me golpean los señores que me ven como un objeto más. ME gustaría poder tomar un baño, sí, bañarse con agua helada en el riachuelo que pasa por Patria frente a Colomos, no es tan chido. No conozco a mis papás, desde pequeña vivo con unas personas que son extrañas para mí. Según el Estado no existo, pues nunca fui registrada. ¿Aún soy mexicana? ¿O soy niña de nadie?

DERECHO A LA PRIVACIDAD

Derecho a la Privacidad
Derecho a la Privacidad

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A través de su disfraz pretendió manifestar la importancia de la preservación de la esfera de la privacidad e intimidad de la persona.

DERECHO DE NACIONALIDAD

Derecho de Nacionalidad
Derecho de Nacionalidad

El disfraz representa a la imaginaria niña palestina Almina Alfaruqui a quien, como a todos los palestinos, se les niega el derecho al reconocimiento de su nacionalidad- mismo que se encuentra garantizado por la Declaración Universal de Derechos Humanos y en otros instrumentos internacionales de derechos humanos.

DERECHO A LA SALUD

Derecho a la Salud
Derecho a la Salud

Impartir una clase de derechos humanos en el marco de una licenciatura en relaciones internacionales es un reto. Por un lado se debe de mantener la frialdad y la objetividad para poder analizar las situaciones y eventos relacionados con violaciones a los derechos humanos desde la óptica teórica de las relaciones internacionales para analizarlos desde su . Pero, paralelamente, no se debe de perder de vista que en un país como México todos somos, de una ú otra forma, víctimas de violaciones de derechos humanos, y que cada violación recae sobre un ser humano de carne y hueso que ve truncada la normalidad de su existencia o limitadas sus posibilidades de desarrollo. Lograr equilibrar estas dos aproximaciones es difícil- a veces parece una tarea imposible.
Este ejercicio de los disfraces pretendió ligar ambas perspectivas. Espero haberlo logrado. Es algo que me tomará algo de tiempo determinar- pero lo que sí puedo señalar es que los estudiantes hicieron un interesante uso de su imaginación para apropiarse de los derechos representados. Eso en sí mismo para mí es un resultado positivo.

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Ilegales, no personas

El domingo 17 de agosto de 2014 el periódico Mural de Guadalajara- propiedad de Grupo Reforma- publicó un par de notas con encabezados que utilizaban de manera prominente la palabra ilegal.

Huevos Ilegales    Personas Ilegales

Éstas aparecieron separadas por una sola página. Al día siguiente, de nueva cuenta se publicó una nota en la que, en el encabezado, se utilizaba la palabra ilegal como corazón de la información (sin especificar qué era lo ilegal- la nota y la fotografía que acompaña aclaran el panorama).

Edificios Ilegales

Habría que aclarar que “ilegal” según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española es un adjetivo que significa: “Que es contra ley” , sin matiz ni medias tintas. En este sentido, habría que preguntarnos si el diario en cuestión cuenta con un parámetro para utilizar la palabra ilegal: uno que considere las consecuencias de la utilización de dicho término.

La implicación de los encabezados es clara: lo ilegal debe ser perseguido y eliminado. El periódico en cuestión (¿involuntariamente?) coloca en un plano equivalente a los huevos de tortuga obtenidos y comercializados contradiciendo las normas correspondientes, a los edificios construidos en contravención a las normas municipales y los seres humanos que transitan por el país (presuntamente) de manera contraria a la ley.

Me parece que esto es una preocupante señal del descuido en el uso del lenguaje por parte de uno de los periódicos más reconocidos de la ciudad, que puede tener consecuencias negativas en la protección de los derechos humanos de los migrantes. Específicamente, parece ser reflejo de un proceso de despersonalización de los migrantes que hace más sencillo que se disponga de ellos sin que la población intervenga en su defensa, y lo que es más, se provoque la exigencia de su rápida deportación y eliminación del panorama cotidiano de nuestra comunidad. Si bien esto puede parecer una exageración, basta recordar que el propio Gobernador del Estado hace prácticamente un año acusó a los migrantes de ser responsables de robos en ciertas colonias. Tristemente, él no ha sido el único que ha incurrido en esta deslegitimación de los migrantes. Recordemos que en su momento, ante la masacre de 72 migrantes en San Fernando, Tamaulipas la entonces Comisionada del Instituto Nacional de Migración, Cecilia Romero, pretendió minimizar la matanza argumentando que era un caso más de los que pasaban por su escritorio. Eso por no hablar de la deficiente atención de la propia Comisión Nacional de Derechos Humanos dio al mismo asunto- omitiendo reunirse con los familiares de las víctimas antes de emitir su Recomendación acerca del caso.

Con el riesgo de ser reiterativo subrayo: el uso indiscriminado de la palabra “ilegal” da a entender que los migrantes (mayoritariamente centroamericanos) que pasan por la ciudad de Guadalajara son contrarios a la ley- en sí y por sí mismos- y por lo tanto deben ser eliminados.

Al negársele la condición humana a los migrantes- por ser ilegales- es más sencillo despojarlos de su condición de persona (individuo que tiene derechos por el simpe hecho de existir y a quien la Ley le garantiza la protección de los mismos) y, por tanto, de sus derechos. Pocos han sido tan elocuentes al respecto como José Antonio Vargas, un inmigrante indocumentado en los Estados Unidos que desde hace alrededor de 3 años hace activismo en favor de los migrantes indocumentados. En un artículo para la revista TIME manifiesta:

“Cuando los periodistas, quienes se supone que pretenden la neutralidad y la justicia [fairness], usan el termino [ilegal] están politizando un asunto que ya es político. (¿Cómo aplicar inmigrante ilegal puede ser considerado neutral cuando, por ejemplo, el estratega Republicano Frank Lutz promovió el uso del término en un memo de 2005 para relacionar a los indocumentados con criminalidad?) Y el término deshumaniza y margina a las personas que pretende describir. Considéralo de esta manera: ¿en qué otros contextos nos referimos a alguien como ilegal? Si alguien maneja un coche a los 14 años, decimos ‘conductor demasiado joven’, no ‘conductor ilegal’, si alguien está manejando bajo los efectos [del alcohol], los llamamos ‘conductor ebrio’, no ‘conductor ilegal’.”

Me parece que el efecto de este tándem de notas- y más importante aún del uso indiscriminado de la palabra “ilegal” cuando se hace referencia a persona- puede ser el vaciamiento de sustancia de su condición humana. La construcción de narraciones sobre grupos humanos percibidos como adversarios o peligrosos es una práctica común que ha sido ejercida con bastante regularidad y espeluznante contundencia cuando es llevada a su extremo.

El siguiente es un pasaje ilustrativo del extremo al que se puede llegar (guardando las debidas proporciones). A principios de los años 80’s Israel decidió invadir Líbano para acabar con los extremistas palestinos que atacaban al Estado Judío desde ahí. Hicieron alianza con las facciones cristianas libanesas (los falangistas) y permitieron que ayudaran con la “limpieza” de algunos campamentos de refugiados. Una de las matanzas más célebres que tuvo lugar fue la que se llevó a cabo en los campos de Sabra y Shatila sin que los israelitas intervinieran significativamente para acabar con los excesos que ahí se cometieron. Cuando el asunto se volvió público, el ejército de Israel aseguró no haber visto nada irregular en un principio (acabaron por intervenir, una vez que los falangistas habían matado a miles de refugiados palestinos).

“Los soldados israelíes no vieron a civiles inocentes ser masacrados y no escucharon los gritos de niños inocentes yendo a sus tumbas. Lo que vieron fue una ‘manifestación terrorista’ siendo ´trapeada’ y a ‘enfermeras terroristas’ corriendo por ahí y a ‘adolescentes terroristas’ tratando de defenderlas, y lo que escucharon fue a ‘mujeres terroristas’ gritando. En la psique israelita no se rescata a ‘terroristas’. No existe algo así como ‘terroristas’ siendo masacrados.” (Thomas L. Friedman, “From Beirut to Jerusalem” p. 163)

Insisto, guardando las debidas proporciones, no hay nada nuevo bajo el sol. La pregunta es si nos permitiremos caer en el mismo descuido del que nosotros hemos sido víctimas.

Lo que sucede en los Estados Unidos con el tristemente célebre Joe Arpaio es un claro ejemplo de esto. En ese mismo sentido, tan solo hace unos días Ann Coulter, una de las comentaristas conservadoras más reconocidas de los Estados Unidos, pugnó por que nuestro vecino tenga un “Netanyahu” en el poder- en oposición a un “endeble Obama”- para lidiar con la oleada de “invasores”, como ella se refirió a los inmigrantes .

La falta de matiz y el descuido en la utilización de palabras como “ilegal” que conducen a la despersonalización de los seres humanos amenaza con llevarnos por un camino que hemos transitado en el pasado- y que continuamos transitando- como víctimas a partir de la experiencia de nuestros propios indocumentados en Estados Unidos.

Desde mediados de 2011, y gracias a la “reforma constitucional en derechos humanos” el gobierno debe ejercer su labor desde una perspectiva que privilegie los derechos humanos y reconozca la dignidad de la persona como el centro de la labor gubernamental. Tal vez deberíamos empezar a exigir periodismo con perspectiva de derechos humanos, que se enfoque no solamente en hacer nota, sino en proteger la dignidad de la persona al informar sobre asuntos relevantes.

Por mi parte, exhorto a MURAL y a Grupo REFORMA a revisar su manual de estilo y a desterrar de él la expresión “inmigrante ilegal”. No existen los seres humanos ilegales/contrarios a la ley, solamente existen acciones cometidas por personas que pueden ser ilegales- una vez que se han sometido al debido escrutinio judicial y han sido declaradas como tales.

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