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MORIR POR AMOR= RACIONALIZAR LA VIOLENCIA EN CONTRA DE LA MUJER

El pasado mes de julio en esta ciudad un joven de 18 años asesinó a la mujer de quién estaba enamorado porque ella no quiso ser su novia. En ese momento todos nos preguntamos cómo era eso posible. Matar a una mujer, a una persona, por una razón tan fútil nos parecía ridículo, impensable, imposible. El crimen pareció detener la atención de los habitantes de esta ciudad por unos días pero después la noticia pasó y, mayoritariamente se olvidó.

Y a ese “¿por qué?” el día de hoy (19/10/2015) el diario Mural da una respuesta. Tal vez de manera involuntaria, pero la explicación de este lamentable suceso viene incluida en una columna de Juan García de Quevedo titulada “Morir por Amor”.

En su nefasta pieza, el autor manifiesta que cuando un hombre es engañado por su amada “Siempre he pensado que los más racional es que el ofendido mate a la mujer infiel o a los dos.” En ese orden, primero a la mujer y después, si le place, al amante. Pero en primera instancia a la mujer- ella es la que se va sí o sí. Insiste el autor en señalar que “[…] esto que acabo de describir implica de hecho un acto de reflexión: me casé con la mujer equivocada, era una mala mujer, se fue a la cama con cualquier imbécil y por tanto no vale nada […]” (énfasis añadido).

Nótese de nueva cuenta: quien no vale nada no es el amante masculino, es la mujer. Es ella la mala mujer. Supongo que el hombre sonsacador en la mente de nuestro columnista es un gran conquistador que le ganó la partida al engañado o algo por el estilo- porque la mala, la mala, es la mujer.

Para cerrar con broche de oro, señala el columnista que “el que mata y se mata es una especie de Romeo, con la diferencia que no es el destino tramposo el que rompe ese pacto de amor. Estos a los que me refiero son los Romeos con mala estrella, Romeos equivocados en su elección, Romeos que amaron a quien no debería amar y esa equivocación hizo de su vida algo inútil como el infierno.” El último párrafo, en tono de reproche: “Aquí en México, hasta donde sé, se mata al hombre, se huye y se piensa y se cree que se hizo justicia.”

Sí, como usted lo lee- la dignidad de la mujer no vale nada frente al orgullo herido del hombre, más vale que ella muera asesinada por haber sido amada sin que eso debiera suceder que siga viviendo e infamando la vanidad masculina (con su sexualidad) liberada de la relación matrimonial. Para hacer justicia quien debe morir es la mujer, no el amante masculino. Es ella el pecado. Es ella lo impuro. Es ella quien es desechable.

Cuando uno lee este tipo de columnas no es difícil entender por qué la violencia contra la mujer está desatada en nuestra comunidad. Hombres que plantean que “ser hombre de verdad” es matar a esa que te pone el cuerno, mala mujer, son (¿somos?) quienes hemos perpetuado la violencia en contra de la mujer que está corroyendo por dentro a nuestra comunidad. A la luz de esto, el asesinato del pasado julio (y tantos otros) cobra sentido: son acciones lógicas, positivamente sancionadas por una cultura misógina que rechaza la idea de dignidad de la mujer, porque ellas- las potencialmente malas mujeres- son posesiones, son objetos con los que se juega, con los que se disfruta y en caso de ser necesario, se desechan.

Es momento de decir basta. Basta ya de estas sandeces. Debemos entender que las mujeres no son propiedad de los hombres. Debemos entender que la dignidad de cada una de las mujeres de este mundo no vale más ni menos que la dignidad (o la vanidad de seductor) de cualquier hombre. Somos iguales en derechos y obligaciones. El primero de ambos es el respeto/reconocimiento de la dignidad.

Todos los hombres debemos preguntarnos si nos gustaría que a las mujeres de nuestra vida- nuestras madres, abuelas, hermanas, novias, esposas, hijas, nietas- fueran tratadas con el romántico desdén con el que Juan García de Quevedo trata a las “malas mujeres”. Es momento de entender que esta actitud de desprecio es un corrosivo veneno que está acabando con nuestra comunidad.

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Zugzwang

En días pasados el Comité Contra las Desapariciones Forzadas de la ONU emitió su reporte final sobre el examen que se realizó al Estado Mexicano en el marco de sus obligaciones establecidas en la Convención Internacional sobre la Protección de todas las Personas en Contra de la Desaparición Forzada. La reacción del gobierno Mexicano consistió en la emisión un escueto comunicado conjunto de SEGOB y SRE, que plantea:

“Las recomendaciones emitidas por el Comité no reflejan adecuadamente la información presentada por México ni aportan elementos adicionales que refuercen las acciones y compromisos que se llevan a cabo para solventar los retos mencionados. Tal como lo acreditó ante el Comité, México tiene el firme compromiso de redoblar los esfuerzos dirigidos a transformar la forma en que se conciben, reconocen y aplican los principios que deben regular la prevención, investigación y búsqueda de personas desaparecidas, a fin de asegurar el cumplimiento de los fines que persigue la Convención.” (Énfasis añadido)

Al respecto, me parece que, independientemente si uno está de acuerdo o no con las observaciones del Comité, la Administración del Presidente Peña Nieto ha cometido un error. Desde el mes de octubre pasado, y producto de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, el Gobierno Federal ha visto mermada su legitimidad de manera creciente y constante. Si a esto le sumamos (no en orden de importancia) el dólar cada vez más caro, los precios del petróleo cada vez más bajos que ponen en riesgo la economía, los escándalos derivados de presuntos conflictos de interés y el reciente pleito con los padres de los referidos normalistas y los peritos argentinos por la “verdad histórica”, la situación no se ve que pueda mejorar pronto. El gobierno necesita urgentemente una bocanada de aire fresco que le permita mostrar a la ciudadanía una cara distinta, amable y accesible que le ayude a recuperar algo de credibilidad. Regalar televisores no va a cumplir esa tarea.

La comparecencia ante el Comité contra las Desapariciones Forzadas era una oportunidad para el gobierno Mexicano para reconstruir algo de legitimidad perdida y para que el Estado Mexicano avanzara en la reconfiguración de nuestro tejido social. Una oportunidad que, me parece, se desaprovechó.

Me explico.

Los derechos humanos no solamente son estándares mínimos para conducir nuestras relaciones sociales con respeto por la dignidad de los demás. También son herramientas políticas que (aunque sea políticamente incorrecto decirlo) pueden (¿deben?) ser utilizadas como elementos de legitimación para una administración gubernamental. En este caso, una actitud circunspecta por parte del gobierno mexicano, que reflejara un mínimo de sensibilidad, reconocimiento de las fallas, errores y abusos cometidos, una apertura mínima a los familiares de las personas desaparecidas habría logrado ayudar bastante para mejorar la imagen de la administración y su presencia ante la sociedad.

Desgraciadamente, de nueva cuenta el gobierno perderá la lucha por la narrativa. Una vez más los padres de los normalistas, las organizaciones de la sociedad civil que exigen respeto a los derechos humanos y los elementos “desestabilizadores” de los que habla el Presidente utilizaran la coyuntura, en ese caso la negativa del Gobierno a reconocer y aceptar las observaciones del Comité, para deslegitimar al gobierno y debilitar aún más a la administración.

Y digo desgraciadamente no porque me moleste que se denuncien los abusos de derechos humanos – todo lo contrario- sino porque a nadie conviene tener un gobierno que no goza de legitimidad entre los electores. Para que las acciones gubernamentales funcionen debe existir una cierta relación de confianza entre población y gobierno, cosa que en el caso mexicano cada vez es más difícil encontrar. Un discurso oficial en materia de derechos humanos, bien articulado y sustentado en acciones reales, ayudaría para reconstruir esa confianza.

Es importante aclarar que no se trata de que el Presidente o sus subordinados digan lo correcto- prometan respetar, promover proteger y garantizar derechos humanos- sin que haya un eco en la acción gubernamental. No pretendo promover una utilización artificiosa y tramposa del discurso de los derechos humanos para obtener fines políticos. De lo que se trata es que el Gobierno Mexicano cumpla con sus obligaciones en materia de derechos humanos de manera más evidente y efectiva con miras a obtener un cierto grado de legitimidad política que le dé un margen de acción para desplegar su proyecto político.

Y ahí es donde me parece que está el problema. La administración de Peña Nieto- y me atrevo a decir que el grueso de la clase política de nuestro país independientemente de partidos políticos- se encuentran en una posición similar a aquella definida como “zugzwang” en el ajedrez, consistente en que es turno de mover para un jugador pero, no obstante cómo y qué mueva, su posición empeorará.

La percepción vertical del ejercicio de gobierno que parece privilegiarse en esta administración se encuentra en confrontación directa con una lógica de derechos humanos por que éstos, por definición, son redistribuidores de poder- tienden a reposicionar a los individuos y a los grupos vulnerables frente a las autoridades y los poderosos en una sociedad. Incluir un frente de derechos humanos en el accionar diario significaría que el gobierno federal perdería poder y eso parece ser contrario al “ADN político” de esta administración. Para Enrique Peña Nieto reunirse con las víctimas de violaciones a derechos humanos en un foro público y relativamente sustancioso, como lo hizo Felipe Calderón en su momento, parece imposible. Eso significaría otorgarle a las víctimas una precedencia sobre el Presidente que hace corto circuito con una idea de autoridad bastante rígida (no perdamos de vista que a cinco meses de la desaparición de los 43 el Presidente no ha visitado Iguala).

Pero por otra parte, continuar en el camino que se está transitando solamente debilitará aún más al Gobierno Federal- tanto a la administración presente como a las instituciones mismas. Si bien no hemos llegado a un punto crítico en el cual el ejercicio del gobierno en México sea inviable- me parece que aún estamos muy lejos de ello- como comunidad sí nos estamos ubicando en una posición en la cual la distancia entre autoridades y ciudadanos es lo suficientemente amplia como para obstaculizar el correcto funcionamiento de la sociedad. Como ejemplo consideremos a los grupos de manifestantes que utilizan cualquier bandera, causa o pretexto para un día sí y otro también buscan bloquear vías de comunicación y espacios públicos dentro y fuera del Distrito Federal con el objeto de reclamar privilegios que no necesariamente le son otorgados a todos los mexicanos- y dado el desprestigio del gobierno para muchos es mucho más sencillo criticar al gobierno y pasarle el costo político que hacerlo en contra de aquellos manifestantes que pisotean los derechos de terceros tanto como lo hace el Gobierno.

Así, con el Gobierno en zugzwang, parece que nos dirigimos a la inmovilidad. Con una situación económica y en materia de seguridad tan delicada me parece sumamente irresponsable que la Administración de Peña Nieto no intente, siquiera para cambiar la inercia, bajar la cabeza y aceptar que las cosas en este país, en materia de desapariciones forzadas y muchas otras cosas, no andan del todo bien. Ya lo decía Enrique Krauze en otro contexto: una disculpa ayudaría mucho al Presidente y a su Administración.

Un jugador de ajedrez en zugzwang siempre tiene la chapucera, berrinchuda y triste opción de tirar el tablero y así materialmente terminar con el juego sin haber hecho el movimiento debilitante. El Gobierno Federal no tiene esa opción. Tiene que mover.

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Halloween y Derechos Humanos

“Imagination is more important than knowledge. For knowledge is limited to all we now know and understand, while imagination embraces the entire world, and all there ever will be to know and understand.”

-Albert Einstein

En el marco de mi clase de “Derechos Humanos en la Política Internacional” impartida a estudiantes de la licenciatura en relaciones internacionales invité a mis alumnos a que, con el pretexto de halloween, se disfrazaran de un derecho humano. La encomienda era que no se podían disfrazar de algún personaje relevante ni representar a una institución internacional que defiende o protege derechos humanos, sino que tenían que representar en sus disfraces a un derechos humano en particular.  El ejercicio era voluntario.

El objeto era provocar que  los estudiantes usarán su imaginación para encontrar formas de expresar la sustancia y significado de un derecho humano en una forma personal- lo que, idealmente, requeriría que digirieran el contenido del derecho representado.

A continuación presento los resultados de este ejercicio que, para mí, fue un éxito. Me parece que los estudiantes no solamente representaron un derecho humano, sino que se apropiaron del derecho representado y le imprimieron su personalidad y su forma de entender el mundo.

LIBERTAD DE EXPRESIÓN

Libertad de Expresión- Snapchat
Libertad de Expresión- Snapchat

En este caso la estudiante pretendió representar el ejercicio de la libertad de expresión a través de las redes sociales- como medios para la libre difusión de ideas- vía la materialización de una imagen de la red social “Snapchat”.

LIBERTAD DE EXPRESIÓN SEXUAL/AUTONOMÍA CORPORAL

Libertad de Expresión sobre Sexualidad
Libertad de Expresión sobre Sexualidad

Al momento de explicar su disfraz manifestaron que las mujeres deben de contar con el derecho a vestirse como ellas lo deseen sin que se les discrimine o denoste por mostrar partes de su cuerpo porque “provocan” a los hombres. En este sentido, subrayaron la urgente necesidad de acabar con la opresión masculina que descalifica a las mujeres que se visten de cierta manera.

LIBERTAD DE CULTO

Libertad de Culto
Libertad de Culto

Los estudiantes pretendieron- en grupo- manifestar la importancia de la libertad para elegir libremente la religión y/o culto que desean practicar y la urgencia de permitir el ejercicio de dicha creencia de manera pública. Manifestar que la libertad de cultos debe transcender a la mera tolerancia religiosa y que se debe de buscar un modelo que permita la libre interacción entre personas de creencias religiosas sin que éstas sean un factor de rechazo o discriminación.

LIBERTAD DE EXPRESIÓN Y PRENSA

Libertad de Expresión y Prensa
Libertad de Expresión y Prensa

A través de su disfraz la estudiante pretendió mostrar como en México se ha venido limitando la libertad de prensa a través de ejecuciones y desapariciones de periodistas- particularmente en contra de las mujeres como Lydia Cacho. El cartel que porta en la mano dice: “soy mujer, soy periodista, soy mexicana”

DERECHO DE ACCESO A LA INFORMACIÓN

Derecho de Acceso a la Información
Derecho de Acceso a la Información

A través de su disfraz pretendió manifestar que la información a la que tenemos acceso la mayoría de los mexicanos es de baja calidad ya sea por la censura gubernamental o porque, como lo muestra el disfraz, la integridad y calidad del trabajo periodístico en México está hecho jirones. En este sentido, en cierta manera, este disfraz hace eco de la idea del anterior respecto de las limitaciones que hay en nuestro país para tener una prensa verdaderamente libre.

DERECHO DE LAS MUJERES A UNA VIDA LIBRE DE VIOLENCIA (Mi favorito)

Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia
Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia

A través de este disfraz pretendió subrayar la prevalencia de la violencia en contra de una parte significativa de las mujeres en nuestro país. En la fotografía no se aprecia de manera clara, pero cada papel que tiene colgado en el lado derecho del cuerpo cuenta con una cifra relacionada con la violencia en contra de las mujeres. Las cifras son las siguientes:

“Violencia emocional. 4 de cada 10 mujeres en México (43.1%) han sido humilladas, menospreciadas, encerradas, les han destruido sus cosas o del hogar, vigiladas, amenazadas con irse la pareja, correrlas de la casa o quitarle a sus hijos, amenazadas con algún arma o con matarlas o matarse la pareja.

Violencia económica. 2 de cada 10 mujeres en México (24.5%) han recibido reclamos por parte de su pareja por la forma en que gasta el dinero, les han prohibido trabajar o estudiar, o les han quitado dinero o bienes (terrenos, propiedades, etc.)

Violencia física. a 14 de cada 100 mujeres en México (14.0%) su pareja ha golpeado, amarrado, pateado, tratado de ahorcar o asfixiar, o agredido con un arma.

Violencia sexual. A 7 de cada 100 (7.3%) les han exigido o las han obligado a tener relaciones sexuales sus propias parejas, sin que ellas quieran, o las han obligado a hacer cosas que no les gustan.

6 de cada 10 personas consideran que la inseguridad es su mayor preocupación.

26,037 homicidios registrados en México en 2012.

De 2006 a 2012 han aumentado 40% los feminicidios.

6.4 mujeres son asesinadas cada día en México.

En lo que va de 2014 han muerto 4,077 migrantes en todo el mundo.”

DERECHO DE IGUALDAD/DERECHO AL TRABAJO/DERECHO A NO SER DISCRIMINADO (PARTICULARMENTE PARA PERSONAS CON DISCAPACIDAD)

Derecho a la Igualdad
Derecho a la Igualdad

A través del disfraz pretendió evidenciar la discriminación laboral que existe en México en contra de las personas que sufren de alguna discapacidad. Resaltó la importancia de generar oportunidades iguales para todos sin importar la condición física o de cualquier otra naturaleza de las personas.

EN SENTIDO NEGATIVO- LA POBREZA COMO VIOLACIÓN DE MÚLTIPLES DERECHOS HUMANOS

Pobreza como violación de multiples derechos
Pobreza como violación de multiples derechos

El disfraz fue acompañado de la siguiente narrativa:

“Hola, soy María Catalina y tengo 9 años. Estoy representando a los niños que vivimos en las calles de Guadalajara, niños sin hogar, sin familia. Nuestra familia somos nosotros mismos. ¿El derecho humano que represento? La vida digna, derecho a una familia, el derecho a la educación. No tengo memorias de haber contado con ninguno de estos. ¿Ven esta caja de dulces? Tengo que venderlos todos para que me den unas migajas de pan, un poco de agua. Sueño con el día en que pueda tomar leche, un pan dulce. Esta caja de dulces debería ser sustituida por un libro, tengo ganas de aprender a leer y escribir, pero parece que en este país, para niños como yo, eso es imposible. Me tienen amenazada, los narcotraficantes me utilizan como informante, me golpean los señores que me ven como un objeto más. ME gustaría poder tomar un baño, sí, bañarse con agua helada en el riachuelo que pasa por Patria frente a Colomos, no es tan chido. No conozco a mis papás, desde pequeña vivo con unas personas que son extrañas para mí. Según el Estado no existo, pues nunca fui registrada. ¿Aún soy mexicana? ¿O soy niña de nadie?

DERECHO A LA PRIVACIDAD

Derecho a la Privacidad
Derecho a la Privacidad

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A través de su disfraz pretendió manifestar la importancia de la preservación de la esfera de la privacidad e intimidad de la persona.

DERECHO DE NACIONALIDAD

Derecho de Nacionalidad
Derecho de Nacionalidad

El disfraz representa a la imaginaria niña palestina Almina Alfaruqui a quien, como a todos los palestinos, se les niega el derecho al reconocimiento de su nacionalidad- mismo que se encuentra garantizado por la Declaración Universal de Derechos Humanos y en otros instrumentos internacionales de derechos humanos.

DERECHO A LA SALUD

Derecho a la Salud
Derecho a la Salud

Impartir una clase de derechos humanos en el marco de una licenciatura en relaciones internacionales es un reto. Por un lado se debe de mantener la frialdad y la objetividad para poder analizar las situaciones y eventos relacionados con violaciones a los derechos humanos desde la óptica teórica de las relaciones internacionales para analizarlos desde su . Pero, paralelamente, no se debe de perder de vista que en un país como México todos somos, de una ú otra forma, víctimas de violaciones de derechos humanos, y que cada violación recae sobre un ser humano de carne y hueso que ve truncada la normalidad de su existencia o limitadas sus posibilidades de desarrollo. Lograr equilibrar estas dos aproximaciones es difícil- a veces parece una tarea imposible.
Este ejercicio de los disfraces pretendió ligar ambas perspectivas. Espero haberlo logrado. Es algo que me tomará algo de tiempo determinar- pero lo que sí puedo señalar es que los estudiantes hicieron un interesante uso de su imaginación para apropiarse de los derechos representados. Eso en sí mismo para mí es un resultado positivo.

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Ilegales, no personas

El domingo 17 de agosto de 2014 el periódico Mural de Guadalajara- propiedad de Grupo Reforma- publicó un par de notas con encabezados que utilizaban de manera prominente la palabra ilegal.

Huevos Ilegales    Personas Ilegales

Éstas aparecieron separadas por una sola página. Al día siguiente, de nueva cuenta se publicó una nota en la que, en el encabezado, se utilizaba la palabra ilegal como corazón de la información (sin especificar qué era lo ilegal- la nota y la fotografía que acompaña aclaran el panorama).

Edificios Ilegales

Habría que aclarar que “ilegal” según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española es un adjetivo que significa: “Que es contra ley” , sin matiz ni medias tintas. En este sentido, habría que preguntarnos si el diario en cuestión cuenta con un parámetro para utilizar la palabra ilegal: uno que considere las consecuencias de la utilización de dicho término.

La implicación de los encabezados es clara: lo ilegal debe ser perseguido y eliminado. El periódico en cuestión (¿involuntariamente?) coloca en un plano equivalente a los huevos de tortuga obtenidos y comercializados contradiciendo las normas correspondientes, a los edificios construidos en contravención a las normas municipales y los seres humanos que transitan por el país (presuntamente) de manera contraria a la ley.

Me parece que esto es una preocupante señal del descuido en el uso del lenguaje por parte de uno de los periódicos más reconocidos de la ciudad, que puede tener consecuencias negativas en la protección de los derechos humanos de los migrantes. Específicamente, parece ser reflejo de un proceso de despersonalización de los migrantes que hace más sencillo que se disponga de ellos sin que la población intervenga en su defensa, y lo que es más, se provoque la exigencia de su rápida deportación y eliminación del panorama cotidiano de nuestra comunidad. Si bien esto puede parecer una exageración, basta recordar que el propio Gobernador del Estado hace prácticamente un año acusó a los migrantes de ser responsables de robos en ciertas colonias. Tristemente, él no ha sido el único que ha incurrido en esta deslegitimación de los migrantes. Recordemos que en su momento, ante la masacre de 72 migrantes en San Fernando, Tamaulipas la entonces Comisionada del Instituto Nacional de Migración, Cecilia Romero, pretendió minimizar la matanza argumentando que era un caso más de los que pasaban por su escritorio. Eso por no hablar de la deficiente atención de la propia Comisión Nacional de Derechos Humanos dio al mismo asunto- omitiendo reunirse con los familiares de las víctimas antes de emitir su Recomendación acerca del caso.

Con el riesgo de ser reiterativo subrayo: el uso indiscriminado de la palabra “ilegal” da a entender que los migrantes (mayoritariamente centroamericanos) que pasan por la ciudad de Guadalajara son contrarios a la ley- en sí y por sí mismos- y por lo tanto deben ser eliminados.

Al negársele la condición humana a los migrantes- por ser ilegales- es más sencillo despojarlos de su condición de persona (individuo que tiene derechos por el simpe hecho de existir y a quien la Ley le garantiza la protección de los mismos) y, por tanto, de sus derechos. Pocos han sido tan elocuentes al respecto como José Antonio Vargas, un inmigrante indocumentado en los Estados Unidos que desde hace alrededor de 3 años hace activismo en favor de los migrantes indocumentados. En un artículo para la revista TIME manifiesta:

“Cuando los periodistas, quienes se supone que pretenden la neutralidad y la justicia [fairness], usan el termino [ilegal] están politizando un asunto que ya es político. (¿Cómo aplicar inmigrante ilegal puede ser considerado neutral cuando, por ejemplo, el estratega Republicano Frank Lutz promovió el uso del término en un memo de 2005 para relacionar a los indocumentados con criminalidad?) Y el término deshumaniza y margina a las personas que pretende describir. Considéralo de esta manera: ¿en qué otros contextos nos referimos a alguien como ilegal? Si alguien maneja un coche a los 14 años, decimos ‘conductor demasiado joven’, no ‘conductor ilegal’, si alguien está manejando bajo los efectos [del alcohol], los llamamos ‘conductor ebrio’, no ‘conductor ilegal’.”

Me parece que el efecto de este tándem de notas- y más importante aún del uso indiscriminado de la palabra “ilegal” cuando se hace referencia a persona- puede ser el vaciamiento de sustancia de su condición humana. La construcción de narraciones sobre grupos humanos percibidos como adversarios o peligrosos es una práctica común que ha sido ejercida con bastante regularidad y espeluznante contundencia cuando es llevada a su extremo.

El siguiente es un pasaje ilustrativo del extremo al que se puede llegar (guardando las debidas proporciones). A principios de los años 80’s Israel decidió invadir Líbano para acabar con los extremistas palestinos que atacaban al Estado Judío desde ahí. Hicieron alianza con las facciones cristianas libanesas (los falangistas) y permitieron que ayudaran con la “limpieza” de algunos campamentos de refugiados. Una de las matanzas más célebres que tuvo lugar fue la que se llevó a cabo en los campos de Sabra y Shatila sin que los israelitas intervinieran significativamente para acabar con los excesos que ahí se cometieron. Cuando el asunto se volvió público, el ejército de Israel aseguró no haber visto nada irregular en un principio (acabaron por intervenir, una vez que los falangistas habían matado a miles de refugiados palestinos).

“Los soldados israelíes no vieron a civiles inocentes ser masacrados y no escucharon los gritos de niños inocentes yendo a sus tumbas. Lo que vieron fue una ‘manifestación terrorista’ siendo ´trapeada’ y a ‘enfermeras terroristas’ corriendo por ahí y a ‘adolescentes terroristas’ tratando de defenderlas, y lo que escucharon fue a ‘mujeres terroristas’ gritando. En la psique israelita no se rescata a ‘terroristas’. No existe algo así como ‘terroristas’ siendo masacrados.” (Thomas L. Friedman, “From Beirut to Jerusalem” p. 163)

Insisto, guardando las debidas proporciones, no hay nada nuevo bajo el sol. La pregunta es si nos permitiremos caer en el mismo descuido del que nosotros hemos sido víctimas.

Lo que sucede en los Estados Unidos con el tristemente célebre Joe Arpaio es un claro ejemplo de esto. En ese mismo sentido, tan solo hace unos días Ann Coulter, una de las comentaristas conservadoras más reconocidas de los Estados Unidos, pugnó por que nuestro vecino tenga un “Netanyahu” en el poder- en oposición a un “endeble Obama”- para lidiar con la oleada de “invasores”, como ella se refirió a los inmigrantes .

La falta de matiz y el descuido en la utilización de palabras como “ilegal” que conducen a la despersonalización de los seres humanos amenaza con llevarnos por un camino que hemos transitado en el pasado- y que continuamos transitando- como víctimas a partir de la experiencia de nuestros propios indocumentados en Estados Unidos.

Desde mediados de 2011, y gracias a la “reforma constitucional en derechos humanos” el gobierno debe ejercer su labor desde una perspectiva que privilegie los derechos humanos y reconozca la dignidad de la persona como el centro de la labor gubernamental. Tal vez deberíamos empezar a exigir periodismo con perspectiva de derechos humanos, que se enfoque no solamente en hacer nota, sino en proteger la dignidad de la persona al informar sobre asuntos relevantes.

Por mi parte, exhorto a MURAL y a Grupo REFORMA a revisar su manual de estilo y a desterrar de él la expresión “inmigrante ilegal”. No existen los seres humanos ilegales/contrarios a la ley, solamente existen acciones cometidas por personas que pueden ser ilegales- una vez que se han sometido al debido escrutinio judicial y han sido declaradas como tales.

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