El Debate de #YoSoy132

“Un cínico es un hombre que conoce el precio de todo y no da valor a nada.” Oscar Wilde

Considero que hay dos perspectivas- no excluyentes- desde las cuales podemos tratar de entender el debate organizado por el movimiento #Yosoy132. Por una parte, se le puede analizar como un debate más, con sus fallas técnicas, sus asistentes y sus ausentes y con sus posturas, argumentos y contraargumentos de los candidatos. Por otro lado, creo que se debe de considerar este evento como uno con cierto poder transformativo- “una cita con la historia”, como lo calificó Genaro Lozano durante el debate.

Como debate simple y llano fue uno de claroscuros. Lo primero que habría que mencionar al respecto es que las fallas técnicas que impidieron seguir el debate en vivo de manera adecuada fueron lamentables. Fallas comprensibles, considerando las limitaciones propias del movimiento que organizó. Aquí se antoja la pregunta incómoda ¿no habría sido positivo incluir a televisoras y otros medios de comunicación? Dejo abierta la pregunta ya que yo aún no decido como responder esta pregunta.

Por lo que ve a los asistentes, no hubo sorpresas. Con base en sus cálculos y necesidades políticas, tres candidatos decidieron asistir- el puntero decidió no hacerlo. No creo que este debate vaya a alterar de manera significativa las preferencias electorales reflejadas en las encuestas. Desde esta perspectiva meramente cuantitativa, Peña Nieto no se equivocó.

Sin embargo, es preocupante que por segundo proceso electoral consecutivo, el candidato puntero decide no asistir a un debate cuando se ve en una posición cómoda a partir de la cual considera que no tiene por qué confrontar sus ideas con los demás contendientes. Esto es algo que se debe de cambiar. Debemos entender- quienes se dedican a política y quienes no- que la democracia es, por naturaleza, deliberativa.

Finalmente, en cuanto a las propuestas de los candidatos, en realidad no hubo mayor cambio. Creo que los tres candidatos se movieron más o menos dentro de su zona de confort discursiva sin que ninguno hiciera alguna manifestación que diera nota. En este sentido, creo que lo  más relevante fue el formato del debate. Fue mucho más dinámico que aquellos organizados por el IFE y favoreció la confrontación de manera constructiva de los dichos de los candidatos- en fin, fue un debate.

Como evento transformativo- de esos que tienen el potencial de modificar la forma en que percibimos la realidad, en este caso la realidad política- es difícil sopesar su impacto ante la inmediatez del mismo. Sin embargo, creo que se puede intuir que este evento sí tiene el potencial de generar algunos cambios en la forma en que ejercemos la democracia en México.

Como nota de precaución previa, me gustaría señalar que debemos evitar caer en el cinismo de calificarlo por el número de quienes siguieron el debate. Por su propia naturaleza- transmitido vía internet- era claro que el alcance del debate era limitado.

En primer lugar, algo verdaderamente relevante de este ejercicio es que ha puesto en evidencia que no tenemos que depender de la autoridad electoral para entrar en contacto y confrontar a partidos políticos y candidatos. A partir de la organización eficiente, los ciudadanos podemos lograr que quienes aspiran a representarnos justifiquen su deseo y demuestren su capacidad para hacerlo.

Por otra parte, creo que ha quedado claro que el formato de debate privilegiado por el IFE y los partidos políticos es obsoleto. Los debates electorales no pueden limitarse a un intercambio de monólogos entre candidatos, sino que es necesario incluir formatos de debate que verdaderamente fomenten el intercambio de ideas, propuestas y planteamientos. Trasladar esto al IFE no será sencillo- por lo que será importante que en futuros procesos electorales se impulse nuevamente la idea de debates no organizados por la autoridad electoral.

En ese sentido, es necesario subrayar que futuros debates “ciudadanos” (por llamarlos de alguna manera) y los debates “oficiales” no deben ser mutuamente excluyentes, sino complementarios.

Finalmente, creo que el potencial transformativo del debate dependerá de lo que se haga a partir del mismo. El movimiento #Yosoy132 -y los ciudadanos en general- debemos evitar caer en la trampa de creer que el debate fue el culmen. Este debate fue tan solo un evento que debe servir como plataforma para seguir avanzando en el desarrollo democrático de nuestro país. Desde esta perspectiva, se ha fallado en trabajar el post-debate.  Amén de lo publicado en redes sociales y en blogs como el presente, es poco el debate que se ha generado sobre el debate mismo- pareciera que se está desaprovechando la oportunidad de construir a partir de la inercia.

Al final del día, creo que este último debate ha sido un evento extraordinario no solo por lo que representa, sino por lo que puede traer aparejado. Sí logramos construir sobre la base establecida por este debate sin duda la forma en que vivimos la democracia cambiara en algo. Si bien es improbable que modifique las tendencias de voto, este evento tiene el potencial de ser un paso importante en el proceso de transformación de la forma en que nos relacionamos con la autoridad.

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5 comentarios

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5 Respuestas a “El Debate de #YoSoy132

  1. Cesar

    “En primer lugar, algo verdaderamente relevante de este ejercicio es que ha puesto en evidencia que no tenemos que depender de la autoridad electoral para entrar en contacto y confrontar a partidos políticos y candidatos. A partir de la organización eficiente, los ciudadanos podemos lograr que quienes aspiran a representarnos justifiquen su deseo y demuestren su capacidad para hacerlo.”

    Excelente idea… felicidades!

  2. ¿quieres que haya debate post debate? Ponle un par de chichotas 🙂
    Buenísima la iniciativa, de acuerdo. Pero no lograron sacarlos, como dices, de su zona de comfort. Eso sí, como primer paso me parece excelente. Si yo fuera el Rey del Mundo hubiera hecho un debate que se titulara “JVM vs AMLO ¿quinén se merece el voto anti Peñazuelos?” y que fuera un debate como el de Francia, cara a cara.

  3. Juan Carlos

    Yo creo que si fue un buen ejercicio porque vino de la ciudadania. Por la naturaleza del movimiento y por sus ideas que profesan era dificil que una televisora (especialmente televisa) les abriera las puertas y efectivamente el impacto que internet tiene en Mexico todavia es muy poco; pero por algo se tiene que empezar. Y creo que EPN si se equivoco al no ir, pues la imagen que dio es la de que “como no me quieren, no voy”. Ya lo quiero ver cuando tenga que tratar con consules que no hablen bien de el a ver si les puede sacar la vuelta. Buena reflexion primo!

  4. Sixto Duarte

    Coincido contigo en que la organización del debate y la asistencia de casi todos los candidatos es un logro para nuestra democracia. Lejos quedaron los días en que nos teníamos que conformar con lo que la autoridad electoral nos mostrara.

    Por otro lado, coincido de igual forma en el hecho de que Peña no se equivocó en faltar al debate. Sin embargo, difiero un poco de tu punto de vista. Los debates regularmente son organizados por organismos o entes “neutrales”; en este caso no fue así, #132 se había declarado abiertamente Anti-Peña. ¿Que garantías tendría EPN de que el debate no fuera ser utilizado únicamente para golpearlo mediáticamente? Coincido contigo en que la tarea de gobernar es, como lo llamas, “deliberativa”. Sin embargo en este caso EPN no se encuentra aún en la tarea de gobernar. Se encuentra en la tarea de la búsqueda del voto, y evidentemente el debate organizado por #132 no fue un terreno precisamente neutral para todos. De lo poco que vi alcancé a percibir el hecho de que las preguntas a AMLO y la forma de realizarlas eran formuladas de manera muy distinta a las que se le hicieron a JVM (con quien creo, fueron un poco mas agresivos). Pedirle a EPN que fuera a un debate organizado por #132 hubiera sido casi como pedirle a JVM asistir a un debate organizado por “Antorcha Campesina” o por el “SME”.

    Por otro lado, ¿Quién decide que tan legítimo es el #132? ¿A quien representa verdaderamente? De lo poco que vi, solo escuché preguntas realizadas por estudiantes de la Ciudad de México, y existe gente simpatizando y militando en este movimiento en otras universidades. Creo que debieron haber abierto un poco más espacio a gente de los estados.

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