El cambio está en los ojos del que Mira

“But the [optimism] bias also protects and inspires us: it keeps us moving forward rather than to the nearest high-rise ledge […] To make progress we need to be able to imagine alternative realities, better ones- and we need to believe that we can achieve them […] The problem with pessimistic expectations, such as those of the clinically depressed, is that they have the power to alter the future; negative expectations shape outcomes in a negative way…” Tali Sharot, “The Science of Optimism/The Optimism Bias” en TIME Magazine, June 6 2011.

Hace un par de semanas regresé a México después de una estancia de un año en Estados Unidos. El proceso de regreso ha sido muy interesante por diversos motivos, pero lo que más ha llamado mi atención es el espesor del (des)ánimo – especialmente porque desde el exterior, y con un seguimiento frecuente de la prensa escrita nacional en internet, no percibí el peso del mismo.

Desde el exterior, la impresión del presente proceso electoral era una de efervescencia creciente sumada a la expectación derivada de un proceso que es cada vez más cerrado. Sin embargo, en México parece existir un sentimiento de inevitabilidad. La mayoría parece convencida de que, gane quién gane la elección, nada cambiará. Al final del día todas las opciones parecen caber en el mismo costal y ofrecer más de lo mismo: un proceso de degradación del ínfimo bienestar alcanzado durante los años buenos- cualesquiera que hayan sido esos.

En fin, parecemos condicionados a ver la realidad desde un matiz negativo. Esto me lleva a la cita del encabezado del presente texto. En la medida en que asumimos que nada cambiará parecería que estamos, de antemano, condenando los siguientes seis años a la misma parálisis e inmovilidad que parece privar en el entorno actual.  Lo anterior es aún más lamentable sí consideramos que existen evidencias claras de que cuando decidimos modificar nuestra realidad ésta se puede alterar, siendo la mejor- y más reciente- evidencia el movimiento #Yosoy132 y su próximo debate al margen de los debates “oficiales”.

Esto es algo que debemos cambiar. Como ciudadanos tenemos que asumir que tenemos el poder de modificar la realidad de nuestro entorno. Tenemos que reclamar el poder que es nuestro- soberanía, como pomposamente lo llama la Constitución. Llegue quién llegue al poder- Presidente, Diputados, Senadores, Alcaldes, etc.- debemos asumir que está ahí para servirnos y debemos actuar en consecuencia.  En fin, nuestra obligación como ciudadanos es saber que tenemos el poder de cambiar el país.

En la medida en que recuperemos la capacidad de creer en el cambio, en esa misma medida cambiaremos nuestra realidad. El fin del régimen unipartidista se dio gracias a que se creyó en la posibilidad del cambio. Es momento de volver a creer, en esta ocasión no en la capacidad de los partidos políticos para competir electoralmente, sino en el poder de los ciudadanos para mantener a la clase política en su lugar: como agentes al servicio de la ciudadanía.

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